Macías Pérez, Justo
Lo que estás a punto de leer no es una novela al uso. Tiene efectos secundarios peligrosos: provoca risas, curiosidad y, según algunos testimonios, adicción. Avisado quedas. Sigue leyendo solo si te atreves a perder el control. Dicen que cualquier parecido con la realidad es coincidencia, pero aquí la coincidencia se llama barrio: Mirador de Cerro Gordo, un lugar donde los secretos huelen a café y laca de peluquería. Los personajes se levantan, se ponen el delantal o las zapatillas y deciden contarlo todo…, menos lo más importante. Entre conspiraciones matutinas, debates sobre croquetas y una «detective» vecinal que todo lo sabe con una ceja levantada, conviven jugadores de lotería, jubiladas glamurosas, carteros indiscretos y secundarios que inventan mundos en la panadería, la farmacia o la parroquia. Hasta que un apagón lo cambia todo: se apagan las luces, se encienden las lenguas y los secretos empiezan a bailar en la oscuridad. Una familia nueva, pistas dispersas y una frase prohibida van armando un rompecabezas inquietante. Y cuando creas que todo queda en la ficción, mira a tu alrededor: quizá ese vecino sea un personaje… o lo seas tú. El misterio no termina en la última página. Empieza cuando guardas el secreto del barrio en el bolsillo. NO LO CUENTES.