Rafael Navea
«No eres tú, es lo que en ti inventa mi deseo». Jacques Lacan fue capaz de condensar en una sola frase el verdadero significado del amor y la atracción. La proyección que hacemos sobre el otro para completarnos es el hilo conductor de las pasiones. Y estas, por lo general, nos conducen al reverso del escenario imaginado. Este libro propone un itinerario inmersivo, una secuencia de emociones que acontecen en una dimensión espacio-tiempo. Todo se va acomodando de manera lógica hasta completar el círculo. Primero asistimos a la explosión: partículas de deseo que se extienden por cada poro de la piel; después, el terremoto que sacude los cimientos de nuestras pretensiones y anhelos; el descenso al lado oscuro y, finalmente, la perplejidad, consuman esta sucesión de subidas y bajadas. Y vuelta a empezar, como los viajeros inagotables que somos en la búsqueda de espacios de felicidad. No perdimos la esperanza, porque en nuestra deriva nunca llegamos a alcanzarla. Y en esa incertidumbre sobrevivimos, como sombras que aún buscan en sí mismas la propia luz que les cegó.