Julio Espinosa
El mar tiene muchos colores: si es de noche y hay luna llena, si el agua está picada, si es muy profundo o si hay marejada. Si nos quedamos en la superficie, esos colores resultan familiares, reconocibles. Pero si buceamos, pasaremos de una oscuridad penetrante a un mundo de colores que tus ojos jamás habrán visto. Así son mis historias. La superficie es solo una puerta para adentrarnos en lo más oscuro de nosotros mismos y así poder llegar a un mundo de diversidad y colores que invitan a la reflexión. La experiencia será un aprendizaje de empatía y relatividad.