Vallecillo Moreno, Fermín
Hay libros, como este, que nacen porque una mujer —llámese Asunción, llámese madre, llámese vida entera— siente que tiene algo que contar. Y lo cuenta, a su manera, sin rimas forzadas ni florituras de salón literario. Con ese pulso tembloroso y honesto que tienen los recuerdos cuando ya pesan más que el cuerpo. Retazos no es un poemario al uso. Es más bien una conversación larga, como esas que uno tiene con su abuela en la cocina, mientras se enfría el café y se calienta el alma. Cada poema es una escena suelta, como una fotografía en sepia pegada con celo en una libreta. El reloj que ya no da la hora, pero sigue marcando la vida. El espejo que devuelve más arrugas que respuestas. El perro fiel, el cura de sotana, el amor, la muerte, el miedo a la soledad... Todo está dicho con palabras simples, de las que ya casi nadie usa porque parecen poco literarias. Pero son verdad. Y eso vale más que mil metáforas.