Fernando Saulnier
En los bosques, bajo la lluvia, un monstruo esclavista corre por su vida. Ha vendido niños. Ha encadenado familias. Y ahora, por primera vez, siente el miedo auténtico: Xeros va tras él. Xeros es mestizo, con sangre de demonio y una reputación que se susurra en tabernas y cuarteles. Pero esa cacería no termina como debería. En mitad del combate, algo dentro de él cruje: un poder sellado desde hace años… empieza a agrietarse. Y con cada fisura, lo que contiene respira un poco más. Mientras, en el corazón de las sombras, un general demonio deserta porque entiende lo que los demás niegan: si liberan al Azote Ragnarök, no habrá conquistas, ni imperios, ni gloria. Solo hambre, ceniza y silencio. Por eso huye. Por eso lo cazan. Arrastrado por Pyroc, un dragón excéntrico de lengua incansable y fuego impredecible, Xeros cae en la misión secreta de los magos: encontrar los Doce Cetros antes de que el enemigo los reclame primero. A su lado marchan una pretor implacable, un joven mago con más valor que certezas… y una compañía imposible de aliados: demonios, elfos, tengus y guerreros que jamás deberían confiar unos en otros. Cuando el desertor se une al grupo, no trae traición: trae poder. Y el poder lo cambia todo. El liderazgo se disputa, la confianza se negocia a cada paso… y la capital se convierte en un campo de batalla. Cuando por fin creen haber dejado lo peor atrás, una última pista los empuja hacia el hielo eterno, donde Xeros deberá desafiar el Sello del Dragón… y descubrir quién es cuando el poder deja de obedecer. Porque si el Sello se rompe… tal vez lo que despierte no sea Ragnarök.